viernes, 4 de septiembre de 2009

Despenalización de la tenencia de Marihuana para consumo personal

Así que ármate otro Hernán

La Corte Suprema de justicia argentina decidió finalmente despenalizar la tenencia de marihuana para consumo personal, este fallo que el martes pasado parecía una enorme victoria para los derechos individuales de las personas fue perdiendo la entidad de épico flower power (mientras aminoraba la algarabía, los ojos rojos se descongestionaban y el hambre se mitigaba con vituallas variadas) para transformarse en apenas media tuca encontrada por casualidad en el fondo de un cajón: mejor que nada pero insuficiente.
Si bien el fallo de la Suprema Corte obliga a los demás juzgados menores a fallar en correspondencia con él, la Ley de Drogas no ha cambiado y por lo tanto fumar o tener marihuana sigue siendo un delito; y como el trabajo de la policía es combatir el delito (parece en joda pero es así) conviene por ahora evitar la tentación de salir a la calle con un porro en la boca.
Es cierto que sería un poco sínico de parte de la fuerza policial andar encerrando pibes colgados con tucas en los bolsillos que luego no serán procesados por la justicia, pero sabemos que las gorras azules suelen impedir los reflejos rápidos a la hora de actuar con sentido común y buenas intenciones.
De todas formas, si esta decisión que tomó el poder judicial fuera legislada y se modificara el artículo 14 de la Ley de Drogas, cosa que debería suceder ya que fue declarado inconstitucional por andar metiéndose en lo que no le importa, no son claros los alcances que esa modificación tendría. La letra del entrometido artículo habla de consumo de “estupefacientes” en general y mete en la misma bolsa a todas las drogas ilegales, paco, éxtasis, marihuana, opio, heroína, lsd, cocaína, pegamento en bolsitas, etc.
Y si bien fumar paco o un faso mientras miras Talento Argentino en tu casa son dos actos igualmente privados, esta generalización deja de lado importantes diferencias que deben ser tenidas en cuenta. Si de ahora en más los consumidores pasamos de ser delincuentes a adictos (léase enfermitos) y el estado debe asistirnos con tratamientos (esa palabra parece un pasillo laaaarrrgo y tétrico - COMUNICADO N° 1 EL ADICTO SERÁ SOMETIDO A TRATAMIENTO ESTATAL – que miedito!!) sería lógico que las distintas adicciones sean abordadas con distintos tratamientos.
Por otro lado cabe aclarar que el fallo de la Corte ni nada que ver con la legalización, aviso por si alguno pensaba exagerar con el festejo. Aún si se modificara la ley, la no prohibición del consumo se circunscribe al ámbito privado, así que lo de sentarse en un parque a fumar un porrito va a seguir teniendo ese sabor a transgresión que tiene ahora, porque aunque ningún juez te condene se te puede acercar un patrulla a tratarte como enfermo y luego quién sabe, tal vez una trabajadora social toque el timbre de tu casa para preguntarle a tu mamá por qué te drogas después de trabajar 8 horas en la fábrica.
Lo que tampoco se entiende bien es lo de “tenencia para consumo personal”, a veces cuando voy al súper compro una caja de 60 hamburguesas paty light ya que constituyen mi dieta básica y como además me gusta fumarme un churrito todos los días suelo acopiar medio kilo de marihuana en mi casa. Si en este momento golpean la puerta al grito de policía!!! ¿Qué debo hacer? ¿Quedarme tranquilo ya que tanto las patys como la picadura de marihuana son para consumo personal? Mmmmm mejor revoleo el ladrillo al patio del vecino.

Suavemente la hoja tiresé

¿Qué argumentos justificaron semejante medida suprema? Se pregunta alarmada la señora mientras le paga al remisero. Primero, que el estado me diga lo que debo o no debo hacer en mi casa, sólo porque se preocupa por mi salud, implicaría que también me lleven en cana por comer papas fritas, soy adicto a esas porquerías que me suben la presión y me taponan las arterias con grasa.
Segundo, la idea es dejar de gastar guita en burocracia judicial y sistema penitenciario con simples consumidores y destinar todos esos recursos a capturar los peces gordos del narcotráfico. Y acá es donde comienzan los verdaderos desacuerdos. Desde mi lógica el narcotráfico existe porque la droga es ilegal, si se legalizara el precio bajaría, la calidad aumentaría y su mercado podría estar regulado como el del alcohol o el juego. Como mucho se podría establecer que si en los registros figura que compré 10 dosis de lsd diarias durante los últimos seis meses, alguien del estado vaya a mi casa y me pregunte si estoy bien, si es que me encuentra.
Si la droga fuera legal ya no sería prohibida. Aunque parezca una frase estúpida (quizás lo sea) ser lo que no se puede hacer cotiza alto en la estrategias del marketing, sobre todo el dirigido al público adolescente y le otorga a las drogas atributos que no poseen. No son un camino seguro a la autodestrucción ni un puente a la liberación del cuerpo y la mente. Son sustancias que provocan diversas alteraciones sensoriales, físicas y psíquicas, algunas de ellas bastante divertidas mientras duran y su abuso es tan peligroso como el del tabaco o el alcohol.
El prohibicionismo es un concepto moderno. Las drogas estuvieron presentes en las sociedades humanas desde siempre, simplemente porque son parte de entorno, y no hay registros de que hayan conducido a ninguna de estas al acabose. Ser más nuevos no nos hace mejores y una tribu indígena en trance de mezcal para honrar a los dioses no es diferente a toda mi familia en pedo con sidra celebrando la Nochebuena.
Así, la ilegalidad transforma el tráfico de drogas en el negocio más rentable del mundo y las porciones más jugosas de sus ganancias van a las cuentas bancarias de los representantes del poder mundial. Entonces, atrapar a los peces gordos del narcotráfico sólo sería posible si muchos de los encargados de atraparlos se encerraran a si mismos… pero eso ni drogados mira.
¿Qué tal si cambiamos la ecuación? Legalizamos la droga, dejamos a los peces gordos sin trabajo, no necesitamos más bases norteamericanas, ni a la DEA, evitamos que los pibes se metan las porquerías que se usan para cortar las drogas y usamos todos los recursos humanos y económicos que nos sobran para tratar de prevenir el abuso de drogas y crear un sistema de salud para los adictos. Y con el vuelto (es increíble el dinero que se invierte en la lucha contra el narcotráfico y más increíble todavía es que muchas veces ese dinero proviene del mismo tráfico) generamos una sociedad con más oportunidades educativas y laborales para los sectores excluidos.
Por último, si el consumo de marihuana ya no será condenado por la justicia esto debería ir disipando de a poco los prejuicios sociales sobre los consumidores y abrir el acceso a los más jóvenes a información real sobre las drogas. Si nos sacamos la careta sin que se oigan murmullos desaprobatorios y hablamos sinceramente sobre las drogas con los pibes, podríamos ayudar a evitar los peligros que tiene el abuso de drogas, ya que la desinformación y el miedo han demostrado hasta ahora ser el camino equivocado.

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